martes, 29 de mayo de 2012

Allí estaba solo, con sus cuadernos empapados, con sus libros llenos de lágrimas, con su carita triste, con su mochila. Allí estaba él, después de recibir burlas y ofensas, después de maltratos y engaños, después de ser humillado en reiteradas ocasiones. 

Recuerdo un día cuando estaba sentado mirando a sus cuadernos, intentando estudiar para sus exámenes. Aquel día cuando sin darse cuenta vino un chico y le quitó sus cuadernos, otro, manchó su ropa, otros le llenaron de burlas. Allí estaba yo, sin poder hacer nada. Sólo brindarle mi apoyo después de haberle mirado cómo le hacían daño, después de verlo sufrir, después de verlo, allí, tirado sin nadie que le acogiera, sin nadie que le ayudara a sentir que no estaba solo. Ese día por primera vez descubrí que era mi amigo, mi nuevo amigo, a quien no podía dejar solo, a quien debía entregarle el cariño y apoyo de un amigo, un buen amigo. Él me lo agradeció, recogí sus cuadernos, le acompañé a su casa. Allí lo esperaba su mamá, que con gran esfuerzo, después de llegar del trabajo, prepara la cena. Allí estaba yo, compartiendo con él, dándole mi mano. Apoyándolo, entregándole afecto, paz, tranquilidad. Fue ese día que me di cuenta que José estaba solo, en esa gran escuela, donde lo único que recibía eran maltratos y ofensas. 

Allí estaba, solo, esperándome. Esperando a que yo le ayudara, esperando a que le acompañara. Cuando llegué a verlo me abrazó, me pidió con ansias que le llevara a casa. En su casa nos había nadie, su mamá por su trabajo llegaría tarde, mas la cena no faltaba. Cenamos, hicimos la tarea. Eran las 10 de la noche, debía irme a casa. Su madre no llegaba, quería hablar con ella, contarle lo que pasaba con José en el colegio. Me fui, no puede hablar con ella, me despedí. En casa me esperaba mamá, preocupada porque no llegaba, le expliqué donde estaba. Me entendió. Tomé mis cuadernos y me fui a la cama. Las 03 de la mañana, suena el teléfono. Llama José, preguntando por mi, se despide triste, dice que no irá más al colegio. Quería que me cambiara a su curso, mas no se podía, el director no lo permitía. Le pedí que fuera, que no abandonara sus estudios, que debía ser fuerte, que yo le acompañaría. Se tranquilizó y se fue a dormir.


A la mañana llego, a la puerta del colegio, no estaba José. Rápido acudí a su sala, no estaba. El timbre estaba a punto de toca, mas no me importaba. Quería verlo, saber que estaba bien. Sentía que me llamaba, no sabía de dónde. Mi corazón se apretaba, quería gritar. Quería encontrarlo, hacerle sentir que no estaba solo, que yo estaba con él. No lo encontré. Llamé a su teléfono, no contestó. 

Salí del colegio, el timbre tocó, al llegar a la entrada vi su cuaderno, lo traía otro chico. Corrí a preguntarle dónde estaba José, rió. Le quité el cuaderno y corrí a buscarlo. Pero dónde buscarlo, no sabía. Recordé que cada vez que se sentía solo, José acudía al puente viejo, allí donde nadie iba, donde el silencio se combina con el río que pasa cerca. Llegué, no estaba, estaban sus cosas, mas él no estaba. Había una carta, una para mi y otra para su mamá. La leí rápido, se despedía. Mis lágrimas me hacían impedir leerla, no lo podía creer, José se despedía de nosotros, nos pedía perdón. Corrí al puente, sentía una impotencia, quería gritar, no podía. Mire al frente, allí estaba. Corrí a él, lloraba. Nos pedía perdón, a mi y a su madre. Le abrasé fuertemente, le pedí perdón por haberlo dejado solo. Llegué a tiempo, era mi consuelo. 

Hoy cuando el tiempo ha pasado, aquí estoy con mi amigo, con José, disfrutando de la vida. Estudiando juntos, la carrera que siempre quisimos. Su mamá pronta a tener un hijo, mi mamá feliz de verme estudiando lo que tanto soñé. Aquí está José conmigo, olvidando el pasado, luchando, saliendo a delante. Aquel día nació en él, una nueva vida. Donde descubrió que no estaba solo, me tenía a mi, tenía a su madre. 

Quedan días para nuestra graduación. Nuestra tesis ha sido la mejor, hemos aprobado. Premio a ello, hemos obtenido la beca para estudiar en el extranjero. Nuestra tesis "El bullying, saber que una mano amiga espera por ti. Lucha, no estás solo". 

Se puede, sí que se puede. 


"A mi amigo José que juntos pudimos vencer al bullyng"

No hay comentarios:

Publicar un comentario